Otra de animales: Nuestro amigo Jorge compró un gato, y antes de que éste cumpliera el añito quiso probar aquello de que los gatos siempre caen de pié, ni más ni menos que desde un cuarto piso. Sin pensárselo dos veces el gato inicio el sprint y con una extraña agilidad felina saltó por la ventana del dormitorio de su dueño. La caída, visualizada por su dueño desde el salón mientras flipaba en colores echándose las manos a la cabeza y chillando, fue acrobática y digna de un oro olímpico en salto de trampolín, y cómo todo merecedor del oro, cay
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