A estas alturas nadie duda que el iPhone no es un teléfono al uso. Además de una hardware espectacular lleva en su interior un “mini” Mac Os X, que le permite hacer multitud de tareas con una efectividad pasmosa. Sin embargo, y si pasamos mucho tiempo sin apagarlo o reiniciarlo el dispositivo puede volverse más lento, o cerrar alguna aplicación sin previo aviso ( de hecho a veces se “cuelga”, pero de una manera muy discreta y volviendo en segundos a la pantalla de inicio ).